Qué es y cómo funciona el factoring.

El factoring es una operación de cesión del crédito a cobrar por una empresa, a favor de una entidad financiera. Una empresa cede las facturas de sus ventas a una entidad financiera para que ésta se ocupe de la gestión de cobro, de esa manera la entidad adelanta el cobro de las facturas a la empresa emisora. Según la Asociación Española de Factoring (AEF), el primer trimestre de 2015 este servicio de adelanto de facturas ha registrado un crecimiento del 4,25%. Pero, ¿quién contrata este servicio? ¿Para qué sirve?

Factoring, ¿quién interviene?

En una operación de factoring intervienen dos agentes:

- El cedente: será aquella empresa que genere crédito comercial y contrate el servicio de Factoring.

- El deudor: es quien está obligado a realizar el pago de los créditos comerciales.

¿Cómo funciona una operación de factoring?

La operación tradicional de factoring se lleva a cabo de la siguiente manera: se trata de una operación llevada a cabo por una empresa y una entidad financiera, por la cual, se ceden, parcial o totalmente, los créditos comerciales a corto plazo a sus clientes explicitados en forma de facturas.

A cambio de la cesión de dichos créditos, la entidad financiera adelanta esos importes de manera automática a la empresa emisora de las facturas, descontando una pequeña parte en concepto de intereses y comisiones.

¿Cuáles son los tipos de factoring?

Existen básicamente dos tipos de factoring:

1) El factoring sin recurso permite a las empresas no tener ninguna responsabilidad en el caso de que el deudor de la factura no pueda hacer frente a los pagos.

Es decir, si aquellas facturas que han sido emitidas por la sociedad y aprobadas para ser adelantas por la entidad resultan impagadas, la empresa que contrata el servicio de factoring no se hace cargo de la insolvencia de su cliente, sino que es la propia entidad quien asume las pérdidas y los trámites para poder recuperar el dinero perdido.

2) El factoring con recurso: En esta modalidad la entidad se encarga únicamente de la gestión y cobro de las facturas del cliente de la empresa que contrata este servicio y de financiar la operación. La diferencia es que la financiera no se hará cargo en caso de impago, sino que es el propio cliente quien corre a cargo del impagado.

¿Qué ventajas tiene?

El servicio de factoring ofrece a las empresas cuatro puntos clave:

i) La empresa no tiene que esperar a la fecha de cobro del trabajo para conseguir liquidez. Ni siquiera debe recibir el pagaré del cliente para financiar la operación.

ii) No asumir el riesgo en el caso de insolvencia (en el factoring sin recurso). Si la empresa que tiene que pagar al cliente no puede hacerlo por falta de liquidez, el riesgo de dicha operación recae sobre la entidad financiera.

iii) Asume el riesgo de cambio, en el caso de que la factura sea en moneda extranjera.

iv) No tiene que gestionar el cobro de las facturas que recibe, ya que lo hace la entidad financiera.

 

Fuente: Infocif.

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