Cómo llevar un negocio familiar y no morir en el intento

Las empresas familiares son esenciales en la estructura económica y social de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, y representan un porcentaje considerable del Producto Interno Bruto (PIB). Por ende, el nivel de empleo y el crecimiento en la región dependen en gran medida del éxito de estos negocios.

Sin embargo, el concepto de empresas familiares es, por lo general, asociado con compañías o negocios pequeños. Pero la realidad es que estas empresas generan entre 70% y 90% del producto interno bruto (PIB) mundial, de acuerdo con el informe muy de cerca y profesional: el factor familia, de Pricewaterhouse Coopers (PwC) realizado en 2014.

Y pese a que pueden parecer poco relevantes por su tamaño, estas empresas se encuentran en casi todas las industrias. Dos tercios del total de los negocios en el mundo son familiares, afirma John Davis, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard.

Pero sin el manejo apropiado es difícil que las empresas familiares se mantengan o que puedan crecer, debido a que existe un nivel de complejidad adicional en cuanto a su estructura accionaria, gerencial y directiva, y ese es el corazón.

Bajo este contexto, es importante señalar que apenas el 3% de las empresas familiares del mundo sobreviven hasta la cuarta generación, de acuerdo con el estudio Family Business in Transition: Data and Analysis Part 1, del Family Business Institute.

Y es que en este tipo de empresa, muchas veces se superponen las funciones de los miembros de la familia, los accionistas y los miembros de la gerencia.

“Esto lleva a la ausencia de fronteras y estructuras claras que delimiten las relaciones entre los actores, lo que puede dar lugar a conflictos que pongan en juego el bienestar familiar y empresarial”, señala el estudio.

Establecer y formalizar las estructuras y procesos de gobernanza que regulan estas relaciones es esencial para la solidez y perdurabilidad de las empresas.

“El objetivo es la creación de una empresa familiar sólida, confiable y que perdure en el tiempo. Además, el buen gobierno corporativo contribuye al desarrollo sostenible mediante la mejora del desempeño de las empresas y el aumento de su acceso a capital externo”, señala la Corporación Interamérica de Inversiones (CII).

Entonces ¿cómo llevar un negocio familiar y no morir en el intento?

Es importante poner en marcha procesos que regulen cómo la familia interactúa con el negocio, a través de una infraestructura para la toma de decisiones y canales formales de comunicación (esenciales en momentos de tensión o conflicto).

Lo apropiado es crear un protocolo familiar, el cual ayude a articular la relación entre la familia, el negocio y los accionistas. En el que se establezca lo siguiente:

  • Misión (como empresa y como familia)
  • Visión (como empresa y como familia)
  • Políticas de contratación de miembros de la familia
  • Un plan de sucesión para las futuras generaciones
  • Un directorio o gobierno corporativo
  • Un consejo de familia (para tratar por separado los temas de familia y los temas de empresa). En este sentido, 76% de las empresas con más de 75 años acuerdan que los valores familiares y la separación sana familia-empresa han sido determinantes para su éxito, según la Encuesta de Empresas Familiares en México 2009.

 ”Un plan que no está escrito no es un plan; es solo una idea. Y este es un tema que las empresas familiares deben abordar con el mismo compromiso y energía con los que se dedican a la profesionalización de otros aspectos del negocio. Porque sin un plan, toda la empresa está en juego”, afirmó Henrik Steinbrecher, líder de Red del Mercado Medio.

Además, Freddy Domínguez, fundador y CEO de Compara Gurú mencionó que ningún negocio familiar llega a crecer si se mantiene como una familia que administra un negocio.

“Todo negocio sin profesionalización no escala”, señaló.

Por ello proporcionó cuatro tips que los emprendedores pueden seguir:

  • Separar la familia y el afecto del negocio. “Y al principio no lo notas, siempre y cuando no escales de cierto monto, no lo vas a sentir. Los problemas de mantener un negocio familiar se empiezan a ver según vas escalando”.
  • Rodearte de talento. ”Hay que traer talento externo, que ayuda para muchas cosas: ofrece una visión de menos sesgo que la que tienen las personas que han crecido en ese negocio… si las personas no son buenas, la empresa no será buena”.
  • No todo tiene por qué ser familiar. “¿Qué te hace pensar que la persona más competente para manejar el negocio es el hijo del fundador? Puedes contratar gente externa”.
  • Separar finanzas. “Cualquier persona que siga financiando el negocio familiar con gasto familiar, no tiene una empresa, tiene un ‘changarro’”.

 

Fuente: Dinero en Imagen [online]<http://www.dineroenimagen.com/2016-03-18/70369>

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